martes, 9 de diciembre de 2014

Día 7 - Samos: La isla tranquila


De Creta a Samos viajamos en avión, no hay vuelos directos así que hicimos escala en Atenas, pero aun así sólo nos llevó tres horas y media ir de una isla a la otra. El aeropuerto está a tres kilómetros de Pythagorio, la segunda ciudad más importante de la isla, que debe su nombre al matemático Pitágoras.

Elegimos la isla de Samos para pasar unos días por su proximidad y conexión vía ferry con la costa oeste de Turquía (queríamos visitar la antigua ciudad de Éfeso), porque por allí pasó Heródoto (padre de la «Historia») y por ser lugar de nacimiento de Pitágoras, además de por sus hermosas playas y su ambiente tranquilo; aunque es una isla vacacional tomada por nórdicos y alemanes resulta bastante tranquila, nada que ver con la agitación de muchas de las otras islas griegas (Mikonos, Santorini, Ios…) y puesto que preferimos huir de las hordas de turistas, Samos parecía un buen lugar para descansar unos días después de los intensas jornadas que pasamos en Creta.


Recuerdo la isla de Samos como la isla de los olivos y los cipreses, de valles fértiles y numerosas colinas.


Después de recoger nuestro coche de alquiler y dejar el equipaje en el hotel fuimos a comer a Pythagorio, es un pueblecito pintoresco y turístico con un pequeño puerto donde comimos unos salmonetes a la brasa riquísimos. Pythagorio (fundada en el siglo VI a.C.) fue la primera capital de la isla y conserva de aquellos tiempos los restos de unos baños romanos y el túnel de Eupalinus (un acueducto de casi un kilómetro que abastecía de agua a la ciudad). Fue en una de las agencias locales de Pythagorio donde reservamos dos plazas para visitar al día siguiente las fantásticas ruinas de la antigua ciudad de Éfeso en la costa occidental de Turquía.

Pasamos la tarde y vimos anochecer en una playa de arena fina cerca de  Pilli Amos. Muchas de las playas de Samos (y de toda la costa de Grecia), aunque  tranquilas y de aguas cristalinas magnificas, son de piedras por lo que unas zapatillas de playa se agradecen a la hora de entrar y salir del agua.   



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